Digamos que de media se trabaja unas 30 horas semanales. De esos 120 tempos mensuales se podría dejar que las cooperativas repartieran un pequeño porcentaje para que no todos cobraran lo mismo. Podrían, por ejemplo, dar hasta un 15% más a algunas personas y un 15% menos a otras dependiendo de sus capacidades, su esfuerzo o su compromiso. Si se hace esto lo lógico, como explicaremos luego, sería poner un sueldo máximo y un sueldo mínimo. Podríamos decir que nadie puede cobrar menos del 75% del sueldo medio o más del 125% (a este sueldo final habrá que aplicar después el 10% de impuestos). Aquí, además del 15% que decide la cooperativa, estamos teniendo en cuenta que como parte de los incentivos el municipio podría permitir a la misma repartir más tempos (en este ejemplo hasta un 10% más) a los cooperativistas cuando aumenten la demanda de sus productos o servicios e imponer el reparto de menos tempos (hasta un 10% menos) a los que la disminuyan. Este tipo de decisiones son políticas y una sociedad debe tomarlas por sí misma, pero está bien mencionarlas para que quede claro que son posibles.
La razón para imponer un sueldo mínimo es garantizar que todo trabajador pueda tener una vida digna con lo que gana por su trabajo. Sin embargo, hay varias razones para imponer un sueldo máximo:
- Para redireccionar hacia cosas más ecológicas el uso de nuestro tiempo. Los que alcancen el sueldo máximo, en lugar de consumir más, pedirán mejor horario, elegir sus propios proyectos, más vacaciones… Cosas más ecológicas.
- Para disminuir la desigualdad. Hoy tenemos una enorme desigualdad en la sociedad que nos dificulta la existencia y es algo fácil de revertir con un sueldo máximo. Como utilizamos los tempos para decidir dentro de la economía qué es mejor para todos, que hubiera una gran desigualdad de tempos también implicaría una inaceptable falta de democracia a nivel económico.
- Para garantizar una buena democracia a nivel político. Si las diferencias entre los que ganan más y los que ganan menos no son tan grandes, en este sistema podremos alinear los intereses de todos los ciudadanos. No hay dueños de empresas, no hay rentistas que vivan del alquiler y con el sueldo máximo tampoco hay gente que pueda gastar desorbitadamente respecto a los demás convirtiéndose en una clase aparte.
Los porcentajes que se defienden en este texto no dan una gran diferencia entre el sueldo máximo y el sueldo mínimo. Pongamos que el sueldo medio fuera el equivalente a 4800 euros. En ese escenario el sueldo mínimo serían 3600 y el sueldo máximo 6000, una diferencia relativamente pequeña.
Hay varias razones para no permitir que la diferencia sea mucho mayor. La primera es que ahora la responsabilidad se reparte entre los cooperativistas y la dirección es un reflejo de sus decisiones democráticas, así que, si el sueldo va con la responsabilidad, es normal que la diferencia no sea muy grande. La segunda es que las cooperativas pueden subir el sueldo de forma práctica sin pagarte más incluyendo cosas como comidas o guardería (si lo paga directamente la cooperativa en lugar de darlo en el sueldo técnicamente no se rompe ninguna norma). Debido a que no se va a perseguir que las cooperativas hagan esto, el sueldo máximo no puede ser muy alto si queremos evitar desalinear los intereses de los ciudadanos.