Si tomamos el valor de los bienes y servicios producidos en España en el año 2024 (PIB de 1.59 billones de euros) y lo dividimos entre el número de trabajadores en ese periodo (unos 22 millones) obtenemos unos 72000 euros. Para ver cuanto valor se genera realmente por trabajador es mejor excluir el desgaste de los activos productivos como la maquinaria industrial, por lo que nos interesa más utilizar el PIB neto, que es entre un 15% y un 18% inferior. Utilizando el 15% tenemos un PIB neto de 1,35 billones de euros, y un valor generado por trabajador de unos 61000 euros. Este número contrasta enormemente con el sueldo medio en ese año, unos 27500 euros, por no hablar del sueldo mediano y el sueldo modal, que son unos 23200 y unos 18500 euros respectivamente.
Con estos números es fácil entender que el 90% de los trabajadores no llegan a tener 3000 euros al mes de ingresos netos, pero no es sólo eso: el 90% de los adultos no llega a ingresar esa cantidad sumando salario, alquiler de una posible segunda vivienda y rendimientos del capital. Con esto en mente, si se repartieran los ingresos de una forma más igualitaria (como la propuesta aquí), incluso pagando el 50% del salario en impuestos directos (10% al trabajo) e indirectos (alquiler de viviendas, locales y tierras a los municipios), cada trabajador dispondría de 3558 euros al mes después de impuestos directos y tras haber pagado el alquiler de la casa (solo quedarían por pagar los impuestos indirectos por cosas como el alquiler del local donde comas, que repercuten en el precio de la comida). El 90% de la población española aumentaría muy claramente sus ingresos con la implantación de las siete medidas.