Cooperativas y horas de trabajo agregadas

Queremos evitar el dinero tal y como lo conocemos porque es capaz de llevarnos a crisis que destruyen nuestros medios de vida. El dinero actual es infinitamente acumulable y voluble, su valor puede cambiar mucho a lo largo del tiempo. Estas características del dinero lo hacen el germen del capitalismo. Genera desigualdad rápidamente, te permite especular, dejar de aportar a la sociedad y controlar a las personas que lo necesitan. Además, la competencia entre empresas, la acumulación infinita y el interés compuesto sobre la deuda nos llevan a un crecimiento sin fin que hace insostenible el sistema.

Lo peor de que sea infinitamente acumulable es que nos lleva a crisis en las que hay gente que necesita el dinero para vivir y gente que tiene el dinero, pero prefiere no gastarlo. Se destruyen trabajos, industrias e incluso sectores debido a la desconfianza en el porvenir: se deja de gastar en nada que no sea imprescindible y eso empeora la crisis, lo que da la razón a los ahorradores. Hay muchas razones para entrar en este círculo vicioso: la posibilidad de una guerra, una catástrofe natural o un problema grave en la cadena de suministros puede ocasionar que se disparen precios y haya despidos. Las personas entran en pánico viendo el panorama y dejan de gastar, lo que empeora la situación económica. Este pánico puede estar justificado igual que en los ejemplos anteriores, o no estarlo, que no haya pasado nada, y aun así sería igual de destructivo para nuestras cooperativas, nuestros medios de vida. Este círculo vicioso se puede frenar simplemente haciendo que el dinero caduque. Con esta medida evitaremos las crisis asociadas al mercado.

La volubilidad es otra característica molesta del dinero. Lo que puedes adquirir con el dinero cambia en el tiempo. El coste de los productos no es proporcional al coste de su fabricación. Esto no sólo impide una buena planificación, sino que invita a invertir el dinero para obtener más dinero, lo que aumenta la insostenibilidad del sistema y nos puede llevar a crisis de sobreproducción.

¿En qué podríamos basar nuestra nueva moneda para que fuera estable y reflejara el valor más objetivo posible de las cosas? La forma más sencilla de contabilidad empezaría por calcular las horas de trabajo agregadas que ha costado cada cosa.

Las horas de trabajo agregadas de cualquier producto o servicio se obtienen sumando las horas de trabajo que han costado obtener los recursos utilizados para su fabricación, más la amortización de la maquinaria utilizada, más las horas de trabajo directas de los trabajadores, más las horas de trabajo indirectas de los mismos para mantener la cooperativa. El tempo, nuestra nueva moneda, equivale a una de esas horas de trabajo agregadas. Así el sueldo medio por 120 horas trabajadas al mes será de 120 tempos menos impuestos. Esto no quiere decir que el precio de las cosas que vendan las cooperativas sea exactamente su valor en horas agregadas (las cooperativas ponen los precios que quieran) pues no podrían ahorrar para los malos momentos, invertir en mejorar o permitirse no vender el 100% de lo que produzcan. Pero los precios tenderán hacia el valor de las horas de trabajo agregadas porque el trabajo sí se está remunerando de forma proporcional a ellas.

El paso final para erradicar la pobreza

¿Qué pasa con los trabajadores que no encuentren cooperativa en la que trabajar? Si tuviéramos a un porcentaje de la población sin acceso a tempos, pese al resto de medidas, nos encontraríamos con personas en una muy mala posición. Para alcanzar una verdadera utopía necesitamos el Trabajo Garantizado. Los trabajadores que se apuntaran se enviarían a entrevistas con las cooperativas según sus preferencias y sus méritos. Las preferencias las mantienen ellos en una lista ordenada y los méritos que buscan las cooperativas las envían estas a la Comisión de Organización de Trabajadores (COT), que mantendrá el sistema de Trabajo Garantizado. Aquí podrán participar todas las cooperativas que necesiten personal y todos los trabajadores que quieran que les busquen un nuevo trabajo.

Veamos cómo podría funcionar. ¿Qué pasa si la cooperativa en la que trabajas decide que no eres el perfil que necesita? Puedes cobrar paro recibiendo un 75% del sueldo medio (menos impuestos) por unos meses (esos meses se calcularán según los años trabajados, pero no podrán ser más de seis). Este tiempo de paro te permite buscar trabajo de lo tuyo tranquilamente. Si en ese periodo no encuentras trabajo debes apuntarte al Trabajo Garantizado a través de la COT y ahí sólo se cobra un porcentaje menor del sueldo medio (un 60% menos impuestos, por ejemplo). Esto incentiva que hagas un buen trabajo de cara a tus compañeros porque en el despido siempre cobrarás menos. Por supuesto, en cualquier momento puedes buscar trabajo en una cooperativa sin pasar por la COT, pero si estás sin cobrar siempre será bueno buscar a través de ella para mantenerte mientras lo haces. Las cooperativas, al igual que ahora, pueden buscar trabajadores haciendo ofertas de trabajo y entrevistas a los candidatos, tanto si los candidatos vienen de la COT como si no. Si no encuentran a nadie siempre pueden esperar a que la COT envíe alguna persona, ahorrándose el esfuerzo de buscar.

¿Cómo evitar abusos? Si rechazas una oferta de trabajo después de una entrevista que haya organizado la COT ya no tendrás derecho al porcentaje del sueldo medio que te correspondía pese a no trabajar y no tener derecho a paro. Si decides irte de una cooperativa en lugar de ser despedido no tendrás paro, pero sí que puedes meterte en el programa de Trabajo Garantizado y cobrar un porcentaje del sueldo medio. También hacen falta inspectores que persigan fraudes para que personas malintencionadas no puedan aprovecharse del sistema. Si una persona que manda la COT hace una entrevista fatal en tu cooperativa y crees que lo ha hecho a propósito puedes informar para que se investigue a esa persona por querer cobrar sin trabajar. Si una persona acaba de entrar del Trabajo Garantizado y consideras que ha provocado el despido avisarías a la COT de intento de fraude. En general si sólo pasa una vez la cosa se quedaría ahí y la COT no haría nada (al final es la palabra de una persona contra la de otra). Pero si alguien provoca el despido varias veces o hace mal entrevistas sistemáticamente para cobrar sin trabajar la COT podría retirarle la ayuda del Trabajo Garantizado.

La COT de un municipio puede asociarse a la COT de municipios cercanos para crear una red más amplia de trabajo. Lo positivo es que esto aumentará la variedad de trabajos, lo negativo es que trabajadores que vivan en un municipio pueden tener trabajo en otro. Con esto en mente, el tiempo máximo de transporte entre municipios asociados debe ser inferior a media hora. En caso de no encontrar trabajo en los municipios asociados, la persona sin trabajo tendrá derecho a la retribución sin trabajar. Como en este ejemplo la retribución es un 60% de lo que cobra un trabajador medio, el trabajador tiene incentivos para buscar trabajo y el municipio tiene incentivos para crearlo, pues se le va a pagar igualmente.

También nos gustaría que todo el mundo pudiera elegir su profesión. Pero además querríamos que poca gente dedicara varios años de su vida a una carrera para luego no poder ejercer. Para que esto no pase debe haber cierta coordinación de los trabajadores y de los estudios. Estos últimos estarían planificados para que salga más o menos el número de personas que necesita cada rama (quizá incluso un 10% más para asegurar). Esto es algo que ahora no se hace pese a que en España hay un número limitado de plazas por carrera, pero sin duda facilitaría las cosas para que no hubiera grandes desajustes. Para entrar en la carrera que quieres se podría mantener un sistema parecido al actual: cada estudiante hace una lista de carreras deseadas y se accede según méritos.

Una propuesta más concreta para el Trabajo Garantizado

¿Cómo sería una lista de preferencias y méritos? Esta tendría que incluir los trabajos que te gustan y en los que tienes experiencia (profesiones), los estudios, los intereses profesionales (qué sectores o qué tipo de trabajo buscas), cuestiones de horario y, por ejemplo, si prefieres trabajos más físicos o más intelectuales. Estas dos últimas categorías se puntúan del 0 al 5, siendo 5 que deseas eso y cero que no lo quieres en absoluto. Esto se hace dentro de cada municipio y sus asociados, por lo que si quieres entrar en el proceso de otra asociación de municipios tendrás que rellenar la misma lista allí. Por supuesto, si una enfermedad te impide hacer trabajos físicos, se pone en observaciones y se tiene en cuenta, aunque también surgirá en la entrevista con la cooperativa si falla la burocracia.

¿Cómo podría ser una lista de preferencias y méritos?

ProfesionesInvestigador, programador, escritor…
EstudiosFísica, computación, inglés…
InteresesEnergía, simulaciones, inventos…
Horario nocturno0 (No me veo trabajando de noche)
Trabajos físicos1 (No me importa cacharrear un poco)

Esta lista la tomaría la COT junto a las listas de los demás trabajadores. Esta comisión iría seleccionando al azar a los trabajadores y puntuando todos los trabajos según su lista. De entre los trabajos con mayor puntuación (suponiendo que varios empaten) se escogería uno aleatoriamente para la entrevista. ¿Cómo se calcula la puntuación? De las tres primeras cuestiones, si el trabajo encaja con alguna de las listadas se le dará 5 – n puntos donde n es la posición en la lista. Por ejemplo, si una cooperativa propone un trabajo como investigador para simulaciones de inventos, con horario diurno, la puntuación de ese trabajo para mí sería: 5 (investigador) + 4 (computación) + 4 (simulaciones) + 3 (inventos) = 16 puntos. No se añaden puntos por programador pues la oferta no deja claro si en este trabajo se programa o sólo se simula.

Además de las preferencias y méritos se podría hacer una selección de las zonas donde estás dispuesto a trabajar. Si donde ahora resides no hay trabajo podrías querer que la COT de tu asociación de municipios diera tu lista a los municipios asociados de la región, o de la nación, para que estos te dieran un trabajo si en ellos sobra y en el tuyo no hay. Como esto implica una mudanza, necesitaríamos que la elección fuera explícita. En esos municipios primero se repartiría el trabajo entre los locales y después, si sobran trabajos, entre los de la región. Estos municipios además deben tener viviendas disponibles para los trabajadores que vengan, o el proceso no sería válido.

¿Qué hacer con un trabajo duro y que requiere mucha formación en un mundo tan igualitario? Quizá la cooperativa deba plantearse pagar un poco más a quien esté dispuesto a hacer ese trabajo. No es la solución ideal, pues no queremos que nadie se pase la vida trabajando en algo que no le gusta. Quizá ese trabajo debe repartirse entre los cooperativistas que sean capaces de hacerlo para que nadie cargue con todo. Esto es más interesante, todos hacen lo que les gusta y un poco de lo que no le gusta a ninguno. Quizá hay que invertir en transformar ese trabajo tan malo y complicado de forma que no lo sea tanto. Hay muchas opciones.

¿Cómo financiar el Trabajo Garantizado? En general todo se financiaría a través del impuesto al trabajo y los alquileres de las viviendas, las tierras y los locales. Este es el caso del paro, las pensiones, la sanidad, la educación… Sin embargo, el Trabajo Garantizado podría pagarse generando nuevos tempos. La idea detrás de este modelo es que al tener una moneda que se corresponde con la hora de trabajo (y que caduca), si alguien que ahora no trabaja quiere trabajar, el número de horas de trabajo totales en el sistema tendrá que aumentar. Esto significa que el número de tempos aumentará. Al generar ahora esos tempos de más estás incentivando que aumente la demanda y, como los tempos caducan, las cooperativas tendrán que usar los tempos tarde o temprano para contratar a más trabajadores: no pueden acumularlos. Si deciden invertir en más maquinaria generarán más trabajo para fabricarla. Si deciden cultivar más crearán empleo en ese sector. Si deciden comprar más a otra cooperativa, en esa otra cooperativa o en alguna de sus proveedoras se generará empleo. Todo esto podría generar cierta inflación de precios cuando no sea fácil aumentar la producción de un producto o servicio, pero, como los tempos caducan, esas cooperativas tendrán que invertir el dinero y terminarán creando puestos de trabajo. En cualquier caso, la inflación estaría muy contenida porque los tempos caducan así que la masa monetaria no puede crecer indefinidamente.

Trabajo y retribución: máximos y mínimos

Digamos que de media se trabaja unas 30 horas semanales. De esos 120 tempos mensuales se podría dejar que las cooperativas repartieran un pequeño porcentaje para que no todos cobraran lo mismo. Podrían, por ejemplo, dar hasta un 15% más a algunas personas y un 15% menos a otras dependiendo de sus capacidades, su esfuerzo o su compromiso. Si se hace esto lo lógico, como explicaremos luego, sería poner un sueldo máximo y un sueldo mínimo. Podríamos decir que nadie puede cobrar menos del 75% del sueldo medio o más del 125% (a este sueldo final habrá que aplicar después el 10% de impuestos). Aquí, además del 15% que decide la cooperativa, estamos teniendo en cuenta que como parte de los incentivos el municipio podría permitir a la misma repartir más tempos (en este ejemplo hasta un 10% más) a los cooperativistas cuando aumenten la demanda de sus productos o servicios e imponer el reparto de menos tempos (hasta un 10% menos) a los que la disminuyan. Este tipo de decisiones son políticas y una sociedad debe tomarlas por sí misma, pero está bien mencionarlas para que quede claro que son posibles.

La razón para imponer un sueldo mínimo es garantizar que todo trabajador pueda tener una vida digna con lo que gana por su trabajo. Sin embargo, hay varias razones para imponer un sueldo máximo:

  • Para redireccionar hacia cosas más ecológicas el uso de nuestro tiempo. Los que alcancen el sueldo máximo, en lugar de consumir más, pedirán mejor horario, elegir sus propios proyectos, más vacaciones… Cosas más ecológicas.
  • Para disminuir la desigualdad. Hoy tenemos una enorme desigualdad en la sociedad que nos dificulta la existencia y es algo fácil de revertir con un sueldo máximo. Como utilizamos los tempos para decidir dentro de la economía qué es mejor para todos, que hubiera una gran desigualdad de tempos también implicaría una inaceptable falta de democracia a nivel económico.
  • Para garantizar una buena democracia a nivel político. Si las diferencias entre los que ganan más y los que ganan menos no son tan grandes, en este sistema podremos alinear los intereses de todos los ciudadanos. No hay dueños de empresas, no hay rentistas que vivan del alquiler y con el sueldo máximo tampoco hay gente que pueda gastar desorbitadamente respecto a los demás convirtiéndose en una clase aparte.

Los porcentajes que se defienden en este texto no dan una gran diferencia entre el sueldo máximo y el sueldo mínimo. Pongamos que el sueldo medio fuera el equivalente a 4800 euros. En ese escenario el sueldo mínimo serían 3600 y el sueldo máximo 6000, una diferencia relativamente pequeña.

Hay varias razones para no permitir que la diferencia sea mucho mayor. La primera es que ahora la responsabilidad se reparte entre los cooperativistas y la dirección es un reflejo de sus decisiones democráticas, así que, si el sueldo va con la responsabilidad, es normal que la diferencia no sea muy grande. La segunda es que las cooperativas pueden subir el sueldo de forma práctica sin pagarte más incluyendo cosas como comidas o guardería (si lo paga directamente la cooperativa en lugar de darlo en el sueldo técnicamente no se rompe ninguna norma). Debido a que no se va a perseguir que las cooperativas hagan esto, el sueldo máximo no puede ser muy alto si queremos evitar desalinear los intereses de los ciudadanos.

Demanda y productividad

Los ciudadanos recibirán tempos (un tempo es equivalente a una hora de trabajo) para comprar comida, ir a restaurantes, teatros, alquilar espacios, viajar… Estos tempos los recibirán por su trabajo o, en caso de no encontrar trabajo, recibirán el 60% de los tempos medios que cobra un trabajador gracias al Trabajo Garantizado. Estos tempos tendrán una fecha de expiración aproximada de un año.

Cuando los ciudadanos compran a una cooperativa en concreto o cuando compran un producto en particular están señalando qué es lo que prefieren. Además, estas cooperativas utilizarán sus tempos para obtener los productos y servicios que la gente compra. ¿Qué incentivo tienen las cooperativas para aumentar la demanda? ¿Qué incentivo tienen las cooperativas para aumentar su productividad?

Pensemos un incentivo para aumentar la demanda. Digamos que si la demanda total (los tempos obtenidos) de una cooperativa ha aumentado respecto del mes anterior esa cooperativa es premiada por su buen trabajo permitiendo el aumento del número de tempos que reciben sus trabajadores. Aquí surge un incentivo tanto individual como colectivo.

Sigamos ahora con los incentivos para aumentar la productividad. Habrá más demanda para los productos cuanto más baratos sean así que como hay incentivos para aumentar la demanda aquí tenemos incentivos indirectos para aumentar la productividad.

Este sistema ajusta de forma automática la oferta y la demanda. Hemos recuperado la mano invisible del mercado sin que los precios estén ligados al enorme lucro actual, sólo hay pequeños incentivos. En este sistema el precio de un producto podría subir si por ejemplo aumenta la demanda, pero los costes de la cooperativa crecen en lugar de bajar por cada artículo que vendan. Para obtener algo de madera de forma sostenible puedes ir al bosque cercano, pero si la demanda aumenta mucho te tendrás que ir cada vez más lejos y el coste de cada leño subirá. Los precios de las cosas suben y bajan de forma directa con los costes. Al final se encuentra un equilibrio entre la oferta y la demanda.

Para que este sistema funcione debe haber opciones. Desde la política va a haber que incentivar que haya competencia y que siempre varias cooperativas fabriquen con el mismo objetivo para que haya variedad y por tanto posibilidad de elegir. Esto ya pasa en el sistema actual, por lo que no es una imposición grave.

Inversión, innovación y política

La inversión principal se llevará a cabo desde la política. Esto no impide que las cooperativas inviertan en nuevos productos o en mejorar su productividad para coger más demanda. Sin embargo, decidir crear nuevas cooperativas que necesiten inversión, decidir cuánto invertir en educación o en sanidad y decidir cuánto dar a cada sector son cuestiones políticas.

Entre todos decidiremos en qué sectores hay que invertir más y en cuáles menos y qué objetivo queremos que tengan esas inversiones. Después se pueden utilizar datos de demanda, encuestas y ferias democráticas, comisiones de expertos o cualquier otro método para decidir exactamente a qué se dedica cada inversión. Una parte de lo que se decida invertir en un sector puede ir simplemente proporcional a la demanda del momento. Otra parte podría ir a lo que comisiones de expertos del sector decidieran. La última podría decidirse con una encuesta o un concurso en una feria. En las cooperativas ya creadas esto sólo se podría usar para I+D.

Un porcentaje de las inversiones irían a crear nuevas cooperativas en estos sectores. La decisión de cuál es ese porcentaje también es política. De ese porcentaje unas cuantas cooperativas se crearían a partir de las cooperativas con más demanda (cuyos trabajadores quisieran hacerlo). Otras cooperativas surgirían de voluntarios que hicieran sus propuestas a una comisión de expertos del sector. Por último, se premiaría al ganador o a los ganadores de concursos de proyectos en ferias (aquí votaría quien acudiera a la feria, no sólo expertos) con la creación de una cooperativa para llevar a cabo el proyecto. Como vemos la iniciativa individual toma gran importancia, pero la dirección en la que invertir es una decisión que se toma entre todos.

Asambleas anidadas e inversión

El principal punto de unión entre la economía y la política es la inversión en cooperativas. Como ya hemos visto, elegimos en los Planes Generales un porcentaje de los tempos para dedicar a inversión en cada sector o subsector. También decidiremos en qué porcentaje esa inversión se lleva a cabo en concurso competitivo según aumentos de demanda en el último año, según ferias democráticas o según comisiones de expertos del sector en cuestión. Por supuesto se podrían elegir más métodos para hacer la inversión, pero es más práctico profundizar en estos que hacer una lista más extensa.

La inversión según aumentos de demanda en el último año requerirá que las cooperativas que lo deseen hagan un plan de inversión para aumentar su producción o su productividad. Estos planes deben incluir los tempos mínimos que requieren para llevar a cabo la inversión. Si estamos hablando de nuevas máquinas, el mínimo será lo que cueste la máquina más barata. Como el alquiler de máquinas será muy habitual en este sistema, el mínimo será el alquiler durante el tiempo que se tarde en ver si compensa la inversión. Si pensamos en contratar a una cooperativa de I+D para que nos ayude a mejorar, el mínimo será el precio mínimo que haya pedido esa cooperativa. Si la cuestión es el testeo de nuevos materiales y productos, quizá el mínimo pueda ser mucho más bajo. En cualquier caso, cada cooperativa sólo puede enviar una propuesta de inversión al concurso competitivo por aumentos de demanda. En principio este concurso se hará una vez al año, aunque cada sector lo puede hacer en un momento del año diferente. Una vez la Comisión de Inversión (CI) del municipio tiene esta información y los aumentos de demanda del último año puede repartir los tempos. Se colocan las cooperativas en orden, siendo la primera la que más ha aumentado demanda el último año y la última la que menos. Después se mira lo que han pedido las cooperativas y en caso de no haber tempos suficientes para todos los proyectos se eliminan los proyectos empezando por los últimos, hasta poder llegar al mínimo pedido por todos los no eliminados. De esta forma las cooperativas con mayores aumentos de demanda tendrán garantizada esta inversión. Para que no se pasen a la hora de pedir, una cooperativa no puede pedir más de un porcentaje del total de inversión del sector o subsector, digamos el 10%, aunque este número se podrá cambiar desde la política.

Tanto para las ferias como para las comisiones de expertos de cada sector hace falta que los sectores se organicen. Como cada vez que necesitamos la cooperación de un gran número de personas, utilizaremos las asambleas anidadas. Las cooperativas ya utilizan esta estructura interna, por lo que desde la asamblea de dirección de la cooperativa se enviará un delegado a la siguiente asamblea anidada del sector. Dependiendo del sector, habrá más o menos asambleas anidadas, lo importante es llegar a una asamblea (el comité de expertos del sector) capaz de organizar tanto la comisión de feria como la inversión a través de la comisión de expertos.

La comisión de feria se encargará de organizar, con un pequeño porcentaje de los recursos de inversión, una feria abierta a todo el mundo. Aquí ciudadanos y cooperativas montarán puestos, harán presentaciones, demostraciones de nuevos productos y propuestas e intentarán ganarse el voto de los asistentes. Pongamos que cada asistente puede votar hasta siete proyectos. Al final de la feria se colocan los proyectos por número de votos (el primero el que tiene más votos) y se miran los tempos que requieren todos los proyectos votados. Como normalmente se pedirán más tempos que las totales que puede repartir la feria, se van quitando de la lista las propuestas menos votadas hasta conseguir financiar los proyectos más votados. Cada cooperativa o ciudadano sólo puede presentar un proyecto. Esta forma de inversión permite crear nuevas cooperativas usando los votos directos de los asistentes. Las ferias no tienen por qué ser de un solo sector, todos los sectores podrían organizar ferias generales conjuntas.

La comisión de expertos atenderá proyectos de ciudadanos o cooperativas relacionados con su sector y podrá decidir libremente cómo distribuir los tempos que le corresponden. Sin embargo, si la cooperativa de uno de los miembros de la comisión se presenta a la inversión, este miembro no podrá participar de la valoración de la propuesta de su cooperativa. Esta forma de inversión también permite crear nuevas cooperativas. Desde la política se establecerán criterios que estos expertos deberán tener en cuenta, por ejemplo, los relacionados con la sostenibilidad serán muy importantes. Esta inclusión de los objetivos de los Planes Generales en la inversión se hará siempre que sea posible, y de hecho podrían estar presentes delegados de las asambleas políticas y participar de la votación, pero no podrían ser más del 50%, pues esto es una comisión de expertos, no política.

La comisión de expertos recibirá la valoración del municipio de lo que la gente ha pedido desde las asambleas políticas para que sea tenido en cuenta. Además, la CI puede hacer un filtro de las propuestas según el plan general en marcha, tanto antes de la comisión de expertos como antes de la feria. Aparte del plan general los distritos serán los encargados de pedir opinión a las asambleas inferiores tanto de las cooperativas que consideran necesarias como de las cooperativas que consideran más prescindibles para matizar el plan, ya que este plan podría haberse hecho hace años y no reflejar las necesidades actuales.

Planes para nuevas cooperativas

Al proponer una nueva cooperativa los fundadores deben hacer un plan de inversión y una lista de hitos y objetivos a cumplir a lo largo del plan de inversión. Al terminar el plan de inversión esta cooperativa debería ser capaz de cubrir sus gastos con su demanda. Los incentivos para estas cooperativas deben estar relacionados con el cumplimiento del plan de inversión, no con la demanda de sus productos o servicios.

Si la cooperativa no va cumpliendo hitos y objetivos pueden retirarle la inversión. De esta manera los fundadores y todos los trabajadores de esta cooperativa tienen los incentivos adecuados para hacer un buen trabajo tanto al pensar el plan de inversión como al ejecutarlo.

Reparto de terrenos e infraestructuras entre cooperativas

La lógica general que vamos a seguir para distribuir tanto los terrenos como las infraestructuras se basará en no quitar ninguna de las dos cosas a una cooperativa a no ser que esta cooperativa no pueda pagar el alquiler correspondiente al municipio. De esta forma, cualquier cooperativa que esté funcionando correctamente tiene garantizado el mantenimiento de su fábrica o sus cultivos sin que nadie la moleste.

Si una cooperativa necesita una nave más grande o más tierras para cultivar puede buscar entre las alquilables y así extenderse. Si quiere unos terrenos o una fábrica que ya está ocupada por otra cooperativa deberá convencer a esa cooperativa de mudarse (pagando la mudanza, como mínimo) y entonces podrá alquilar esto sin problemas.

Nada impide además que una cooperativa haga obras para expandir la fábrica en la que ya se encuentra si cuenta con el permiso del municipio. Como los cooperativistas no pueden beneficiarse de forma directa sin aumentar la demanda, tienen todos los incentivos para reinvertir en la cooperativa y mejorar las instalaciones.

Asambleas anidadas y cierre de cooperativas

Hay dos métodos principales para que una cooperativa cese su actividad. El primer método es que sean los propios cooperativistas los que decidan que no merece la pena continuar la actividad y por tanto busquen trabajo en otras cooperativas. Este método no requiere ninguna intervención externa, y se dará de forma natural al bajar mucho la demanda, pues ganarán menos tempos. Además, la falta de valoración del municipio, razón por la cual cae la demanda, llevará también a los cooperativistas a buscar sitios mejores.

El segundo método se lleva a cabo desde la CI, que podrá decidir sobre el cierre de cooperativas de cada sector. Si hay cooperativas que están bajando notablemente su demanda y no llegan con sus tempos, pero no deciden dejarlo, es posible que sea necesario intervenirlas desde la política para no perder recursos en cooperativas que nadie valora. Se cerrarán las cooperativas que lleven un tiempo gastando más tempos de los que pueden cubrir con su demanda (pueden gastar de más porque el municipio cubrirá siempre que los cooperativistas lleguen al sueldo mínimo).

Al cerrar una cooperativa las máquinas que pertenecían a dicha cooperativa se venden para financiar al municipio. También es posible que la cooperativa venda las máquinas antes de cerrar o que fueran alquiladas. Esto último es de hecho lo más probable en este sistema, alquiler con mantenimiento incluido.

Autónomos

Para cooperativas de muy pocas personas y muy poca inversión no debería ser necesario competir con el resto de las cooperativas por la inversión. En este caso podría permitirse iniciar una cooperativa sin ninguna inversión (la inversión inicial la pondría el propio ciudadano) y tendría las mismas normas que cualquier otra cooperativa, incluyendo incentivos por aumento de demanda. De esta manera, un fotógrafo puede intentar vivir de su profesión de forma independiente y la iniciativa individual se queda con un importante espacio que requiere muy poco del resto de la sociedad.

Inversión en sostenibilidad

Una vez tienes una economía igualitaria y democrática es hora de pensar en sostenibilidad. Hay diferentes técnicas que se pueden utilizar, y todas ellas se benefician de un planteamiento donde el ingreso de los trabajadores no peligra si dejan de poder hacer un trabajo perjudicial para el medio ambiente.

Como en el resto de la economía, nos gustaría que la autogestión de las cooperativas fuera clave. Para ello estas cooperativas podrían hacer planes de sostenibilidad que enviar cada trimestre a las Comisión de Sostenibilidad (CS) de su municipio. Estos planes deberían incluir las condiciones originales de producción, los pasos dados hasta entonces hacia la sostenibilidad, los hitos conseguidos concretamente en el anterior trimestre, las metas a conseguir a corto, medio y largo plazo, y las medidas que se quieren tomar para lograr esos objetivos.

¿Qué podrían incluir estos planes de sostenibilidad? Se pueden incluir medidas de proximidad, como elegir productores locales para abastecerte. Se puede hacer un uso responsable de los recursos, usando de insumos los desechos de otra producción o vendiendo tus desechos a otras cooperativas para que les den uso. Se pueden utilizar energías y materiales renovables. También reducir el uso de energía y materiales necesarios. Se pueden imponer métodos para aumentar la durabilidad y reparabilidad de los productos. Se puede tender hacia cooperativas de uso colectivo de productos (lavanderías, bibliotecas, almacenes de herramientas de alquiler…) que no sólo permitirían producir menos sino también ahorrar espacio en las viviendas. Además, este sistema incentiva el alquiler sobre la propiedad (para vehículos, tierras de cultivo personal, salas de fiestas o para actividades…) de forma que el mantenimiento depende de los expertos y la durabilidad es clave para ellos.

Todos estos planes de sostenibilidad suponen cambios relativamente pequeños del modelo de negocio de las cooperativas. Sin embargo, hay sectores como la energía o el transporte que van a necesitar cambios muy profundos y sus planes de sostenibilidad lo van a reflejar. Para estas cooperativas lo mejor es la reducción de su producción y la adaptación a otros modelos de negocio. Además, esta reducción debe ser paulatina, para permitir que el resto de las cooperativas también se adapte a un menor insumo de combustibles fósiles, por ejemplo.

Una vez tenemos todos estos planes la CS debe valorar los objetivos, lo conseguido en el último trimestre, y las medidas a futuro (primando lo que se haya hecho en el último trimestre) para premiar los esfuerzos en sostenibilidad. Esta valoración puede resultar algo subjetiva, pero merece la pena incentivar la sostenibilidad de forma específica pese a ser muy difícil la valoración de los resultados. La CS puntuaría a las cooperativas del 1 al 10 y haría visitas aleatorias para comprobar la veracidad de las afirmaciones de los planes de sostenibilidad. Al 50% con mejor calificación se le premiaría con tempos. Por ejemplo, a las cooperativas dentro del primer 10% se les podría dar un 50% de lo presupuestado para este tipo de inversión. Del 10% al 30% un 30% de los tempos previstos y del 30% al 50% el resto. Estos tempos se usarán para aumentar la demanda y así los trabajadores terminarán percibiendo más tempos. Si no hay mejoras las cooperativas no se llevarán tempos y de hecho estos se usarán para crear cooperativas sostenibles. Además, si una cooperativa no hace nada por mejorar su sostenibilidad, es perjudicial para el medioambiente o incluso empeora en lugar de mejorar en cuestiones de sostenibilidad la CS dará dos avisos y luego podrá cerrar la cooperativa (como vemos aquí pueden pasar nueve meses hasta cerrarla). Debido al poder de esta comisión, la asamblea municipal tendría que cambiar a la mayoría de sus integrantes cada trimestre.

Educación pública

Entre los Servicios Públicos Universales que podríamos elegir mantener encontramos la sanidad, la educación y la justicia. Ahora mismo estos servicios ya son públicos y gratuitos en muchas partes del mundo, por lo que sólo mencionaremos lo que se podría añadir en este sistema.

Merece la pena centrarnos en una inversión muy importante para la sociedad: la educación. Nos gustaría facilitar el mantenimiento de los niños e incentivar sus estudios. ¿Cómo podríamos hacerlo? Para mantener a tus hijos podrías recibir unos tempos adicionales cada trimestre que pueden salir de la inversión en educación y equivaldrían a un 7% del sueldo medio por hijo. Estos tempos adicionales los gestionan los adultos hasta los 14 años (esta edad será una cuestión política), donde una parte pasa a estar bajo el control del adolescente. Conforme se va llegando a la mayoría de edad esta gestión va aumentando hasta el 100% de esos tempos.

El estudiante, a partir de los 16, puede elegir seguir estudiando o trabajar. En caso de seguir estudiando se decidirá qué puede estudiar según sus preferencias, méritos y puestos disponibles para esos estudios. A partir de los 18, el estudiante puede elegir vivir en una residencia de estudiantes. Se le dará sólo un 40% del sueldo medio por estudiar (mientras apruebe), pero no tiene que trabajar apenas. Digamos unas 8 horas de trabajos para el campus a la semana. Dentro de la residencia habrá cantina barata para los residentes (en la que trabajarán los propios estudiantes), así tener pocos tempos no les dejará sin lo básico.

Los tempos y su relación con la cooperativa

Disponer de un dinero que caduca puede complicar ligeramente su gestión por parte de las cooperativas. Veamos cómo podría funcionar:

  • Al final de cada mes se transfiere de la cuenta de la cooperativa los tempos a los trabajadores. Al transferirse esos tempos vuelven a tener entre 14 y 12 meses de validez, pues cada trimestre cambia la fecha en la que caducan. Estas transferencias deben respetar el sueldo mínimo, el sueldo máximo y que la suma de todo ello sea la marcada por las normas. Además, aquí se descontará de forma automática el único impuesto que queda en la sociedad propuesta: el impuesto al trabajo. En este texto se propone que ese impuesto sea del 10%.
  • A lo largo del mes las ventas que vayan teniendo se acumularán en su cuenta con una fecha de caducidad de entre 12 y 14 meses. De esta forma las cooperativas también tienen aproximadamente un año para gastar sus tempos, igual que los ciudadanos. Si estas ventas se pagan con tarjeta todo sería automático. En el caso del efectivo, las cooperativas deberán entregar al banco los tempos y entonces en su cuenta aparecerán esos tempos con la nueva fecha de caducidad entre 12 y 14 meses.
  • A lo largo del mes las compras que hagan las cooperativas se pagarán automáticamente con los tempos que estén más cerca de caducar, igual que en el caso de los ciudadanos. Estos pagos se pueden hacer por tarjeta o en algo parecido al efectivo (como propondremos más tarde, cheques), pero hay que recordar que estos cheques caducarán al final del trimestre independientemente de la fecha de caducidad que tuvieran los tempos originalmente (esto se hace para evitar fraudes).

A cambio del sacrificio de tener que llevar al banco los tempos para poder gastarlos más allá del trimestre, las cooperativas en este sistema disponen de una ventaja: no hay cambio. Los ciudadanos deberán pagar con tarjeta, llevar el dinero justo o pagar de más.

Otra ventaja de tener una cooperativa es que el municipio cubre el sueldo hasta alcanzar el sueldo mínimo si la cooperativa no llega con los tempos obtenidos. En cualquier caso, si esto pasara a menudo, el municipio terminaría interviniendo e incluso cerrando la cooperativa.

La democracia dentro de la empresa según su tamaño

Debido a que hemos decidido que toda empresa sea democrática, a partir de ahora las llamaremos cooperativas. No merece la pena entrar en tanto detalle respecto al funcionamiento de las asambleas como hicimos en el caso de la política: métodos similares podrían aplicarse aquí. Lo que sí merece la pena discutir es cómo, dependiendo de su tamaño, la cooperativa puede optar por métodos muy distintos para mantener una democracia útil:

  • En el caso de los autónomos, que para nosotros simplemente serán cooperativas unipersonales, obviamente no necesitan estructura ninguna.
  • Para las cooperativas de dos personas la cosa se complica, igual que en las actuales empresas compartidas al 50%. Si la fundan juntas, estas personas deben encontrar una forma de tomar las decisiones cuando no estén de acuerdo: por turnos, lanzando una moneda, designando a una de las dos personas para desempatar cada trismestre… Si una cooperativa unipersonal se amplía a dos personas, la que lleva más tiempo en la cooperativa podría tener el voto del desempate, parece una norma razonable que podría evitar muchas discusiones.
  • A partir de tres personas las decisiones se toman en asamblea y será cada vez más improbable un empate total, especialmente si mantenemos la antigüedad como forma oficial de desempatar. En caso de empate simplemente sumaríamos la antigüedad de todos los que hayan votado a una cosa y todos lo que hayan votado a otra y el bando con más antigüedad gana.
  • A partir de un número grande de personas la cooperativa se puede estructurar en asambleas anidadas. Cabe imaginar grupos de trabajo eligiendo a su líder, que puede convertirse en delegado de la asamblea del departamento y elegir allí delegados para la dirección de la cooperativa, por ejemplo. La estructura concreta de la cooperativa la elegirían los propios trabajadores, pero el municipio debe estar informado de esa estructura. Los desempates por antigüedad se podrían mantener en cada una de estas asambleas.

En general en todos estos casos el municipio debe saber quiénes están tomando las decisiones para poder pedir responsabilidades a esas personas. Además, para que la democracia sea transparente, cada una de las personas de cada asamblea debería firmar la elección de delegados y los principales acuerdos para que el municipio pueda comprobar que la democracia se está llevando a cabo como es debido en caso de que se planteen quejas oficiales.

¿Por qué llevar toda empresa a una democracia?


La cuestión de la toma de decisiones suele ser divisoria, especialmente en el trabajo: estamos acostumbrados a no tener poder de decisión en esta parte tan importante de nuestras vidas. ¿Por qué no dar el poder de decidir de forma indefinida a quien mejor lo gestiona? Aquí surge la figura del jefe, o del dueño de la empresa. En política también surgirían así las figuras de los políticos con gran carisma. Y sin duda mientras tomen buenas decisiones y ganen debates en las asambleas serán elegidos como delegados. Pero no porque sean muy buenos les vamos a dar tanto poder como para no poder sustituirlos rápidamente si no nos gustan sus decisiones. Desde luego no les daremos poderes perpetuos como los que posee el dueño de una empresa o un dictador. Incluso entendiendo que la participación democrática que proponemos va a llevar más tiempo que mantener la jerarquía actual (al fin y al cabo, que uno tome las decisiones por todos puede ser muy rápido), la participación es preferible. Los que más conocimiento tienen del funcionamiento de la empresa son los propios trabajadores, y el uso de ese conocimiento nos debería llevar a una mejor gestión. Incluso en el caso de que el gestor, el jefe o el dueño de la empresa fuera muy buenos tomando decisiones y por tanto la democracia no pudiera mejorarlas, deberíamos defender el método participativo. Porque estamos intentando hacer de los ciudadanos los dueños de todo, porque queremos que entre todos decidamos qué hacer, e incluso si nos equivocamos, es mejor eso que obedecer. Sólo así crearemos una verdadera democracia.


Simplificación política y económica


La simplificación económica que supone la planificación descentralizada que detallaremos después ayuda también a simplificar los Planes Generales lo suficiente para que una gran participación democrática sea posible. Además, el poder que delega en las asambleas la planificación descentralizada, la inversión y la innovación, es demasiado grande como para no tener estructuras lo más participativas posibles. En general vemos una gran participación del ciudadano en decisiones tanto políticas como económicas. El ciudadano planifica a grandes rasgos su consumo mediante la compra de productos específicos, con lo que dirige la economía de forma indirecta. En su cooperativa participa de los planes de la cooperativa, con lo que dirige con mayor fuerza el sector económico en el que participa. Con las asambleas anidadas participa de la decisión de los porcentajes de inversión en cada sector, de las características que se buscan para invertir y de las prioridades de la economía. También puede participar de la inversión como experto, indirectamente a través de la demanda o directamente en ferias y consultas. Por último, todo el que quiere participa de la política y de los Planes Generales. La rendición de cuentas garantiza que se cumplan esos planes o que haya buenas razones para no cumplirlos.

La inversión como punto de unión

Es evidente que en este sistema la planificación de la economía por parte de la política se basa en la inversión. Los objetivos que se pongan para cada sector dirigirán la inversión en ferias y por comisiones de expertos, haciendo de estos objetivos algo clave. Esto no evita que desde la política se prohíban ciertos productos o se intente bajar su consumo (como en el caso de los combustibles fósiles), pero en estas intervenciones directas los incentivos no aplicarán a las cooperativas y en las inversiones sí. Por eso la inversión en lo que se quiere hacer y la desinversión en lo que no se quiere será la herramienta más utilizada para dirigir la economía, salvo cuando prohibiciones y gestiones más directas sean necesarias.

Para mantener a las asambleas políticas lo mejor informadas posibles con respecto a los diferentes sectores, las asambleas municipales y supramunicipales deben recibir informes anuales por parte de cada sector. ¿Cómo podría hacerse esto? En el Plan Mundial se definen los principales sectores de los que la asamblea mundial quiere recibir información. Estos sectores son utilizados también por las asambleas inferiores (nacionales, regionales y municipales), aunque pueden añadir más sectores si lo consideran necesario. De esta manera el municipio puede tener más sectores que la región, la región que la nación y la nación que el mundo. La razón para hacer esto es poder enviar delegados municipales a las siguientes asambleas, para lo que el sector debe repetirse en asambleas superiores. Una vez tenemos todos los sectores, los municipios deciden qué cooperativas pertenecen a cada sector. Una vez al año los municipios pedirán a cada cooperativa del sector que envíe un delegado con mucho conocimiento sobre el sector y con éstos (o con una selección de los mismos) formará el comité de expertos municipal del sector. De este comité municipal se mandarán delegados al comité de expertos regional, luego al nacional y por último al mundial.

Primero el comité mundial hará el informe mundial del sector, proponiendo inversiones que luego la asamblea mundial debe discutir y enmendar. Después el comité nacional hará lo mismo, teniendo en cuenta las propuestas de la asamblea mundial. Así hasta llegar a los municipios. Estos comités son los mismos que juzgan las propuestas de inversión de las cooperativas, por lo que aprovechamos para hacer las ferias y los procesos de inversión del sector en este momento.

El principal papel de las asambleas políticas es dirigir las inversiones propuestas por los sectores según el Plan General y coordinar los esfuerzos de todos ellos. Por eso, aunque los sectores tengan mucha importancia a la hora de elegir la inversión, la última palabra la tienen las asambleas políticas, que pueden alterar los planes de los sectores. Para hacer el Plan General las asambleas deben tener en cuenta los informes de los sectores de los últimos años, por lo que el choque entre el Plan General y los futuros informes no debería ser demasiado grande.

Constituciones

Por muy buena que sea la democracia en la que se toman, que haya mucho apoyo a una decisión no garantiza que sea buena. Una buena Constitución garantiza que el 90% no pueda tomar medidas abusivas contra el otro 10% (ningunear sus opiniones, excluirlo socialmente o incluso exterminarlo…). En general garantizar la diversidad y rechazar la discriminación por cuestiones de raza, sexo, religión o inclinaciones políticas es importante. Siempre y cuando esta diversidad respete también a los demás. No tienes por qué respetar una opinión que desprecia a un colectivo por su raza, por ejemplo.

En el mundo propuesto habría una Constitución Mundial. Esta incluiría los más básicos derechos y deberes de los habitantes del mundo y un esquema de organización muy poco detallado para las asambleas anidadas de forma que se pueda llegar a una asamblea mundial representativa. Esta Constitución Mundial expondría los límites de actuación de la asamblea mundial y un máximo y un mínimo de financiación para los proyectos en los que se implique. En todas las constituciones la financiación se pondrá como un porcentaje de las horas de trabajo totales del territorio (los tempos totales repartidos a los trabajadores, como veremos después). Se puede proponer un mínimo de financiación del 1% y un máximo del 2%. Hay que tener en cuenta que esto es sólo mantener la asambleas e inversión, no hay que incluir el mantenimiento del proyecto una vez venda como una cooperativa más, por lo que la financiación puede ser baja. El Plan Mundial indicará el porcentaje específico acordado, aunque siempre entre el 1% y el 2%. Aunque la financiación venga del municipio, esta asamblea puede hacer grandes acuerdos de cooperación en temas como la Sanidad, para garantizar que todo el mundo sea atendido incluso fuera de su nación.

La Constitución Nacional sería algo más pormenorizada que la Mundial, pero tendría que incluir a la segunda y no entrar en conflicto con ella. Por esta razón la Mundial debe ser muy general. Esta Constitución Nacional expondría los límites de actuación de la asamblea nacional y un máximo y un mínimo de financiación para los proyectos en los que se implique. Se puede proponer una financiación entre el 2% y el 3%. El Plan Nacional indicará el porcentaje específico acordado, aunque siempre entre el 2% y el 3%. Hay que tener en cuenta que incluso las redes nacionales como la de salud se van a pagar desde los municipios, por eso este porcentaje es tan bajo. Aquí se acordarán los porcentajes que debe pagar cada municipio por persona para las redes de justicia, salud o transporte, pero no manejan los tempos directamente. Continuando el ejemplo de la Sanidad, en esta asamblea se podría hablar de inversión en hospitales en zonas donde falten. Además, podría coordinar el reparto de pensiones y el paro, aunque los pagos salgan de los tempos de los municipios. La asamblea nacional podría dedicar parte de la inversión a construcción de viviendas en zonas donde falten y el resto a grandes infraestructuras.

La Constitución Regional debe incluir a la Nacional y por tanto también a la Mundial, pero se pueden añadir disposiciones específicas de esa región. Esta Constitución Regional limitaría la actuación de la asamblea regional e impondría un máximo y un mínimo para su financiación. Se puede proponer una financiación entre el 3% y el 4%. El Plan Regional indicará el porcentaje específico acordado, aunque siempre entre el 3% y el 4% y su inversión irá a viviendas e infraestructuras regionales. Estas horas de trabajo sí incluyen mantenimiento, por eso deben ser más altas que en los casos anteriores. Esos mantenimientos se pagarán a los municipios, que son los que realmente reparten los tempos a los trabajadores. En el caso de la Sanidad tendríamos a las asambleas regionales acordando pagos de los municipios pequeños a los municipios con hospitales, ya que los ciudadanos de los primeros serán atendidos allí.

Aquí vemos que el mantenimiento de las asambleas, la inversión en nuevos proyectos fuera del municipio y en viviendas en zonas tensionadas, ciertos mantenimientos y gran parte de la defensa se llevarían un mínimo del 6% y un máximo del 9% del total de horas de trabajo.

La Constitución Municipal debe incluir a las 3 anteriores y añadir lo que desee siempre y cuando no haya conflictos. Esta Constitución Municipal limitaría la actuación de la asamblea municipal pero no impone un máximo y un mínimo para su financiación, pues manejan todos los tempos restantes.