Planificación descentralizada

La educación, la sanidad, la justicia, mantener a las personas que no pueden trabajar, las bajas, la construcción de viviendas, el mantenimiento de las infraestructuras comunes, la inversión para dirigir la sociedad de forma democrática… Estas cosas debemos pagarlas entre todos. Pongamos que el 50% de las horas de trabajo agregadas finales se utilizan para esto en este modelo económico que podríamos llamar planificación descentralizada. Puede parecer mucho, pero la mayor parte se paga de forma indirecta con el alquiler de la casa a nivel personal (aproximadamente un 20% del sueldo, dependiendo de la casa que elijas) y de la fábrica o las tierras a nivel laboral (aproximadamente un 20% de un sueldo medio por trabajador, dependiendo también de lo que la cooperativa elija). Además, no se está llevando un empresario un gran porcentaje de lo que generas con tu trabajo. Con esto sólo nos queda un impuesto del 10% sobre el trabajo, así que la mayoría tendría más capacidad adquisitiva que ahora. Además, el 50% colectivo también estará bajo estructuras democráticas de control a través de las asambleas anidadas e influiremos en cómo se utiliza ese dinero. Nos gustaría que todo lo que fuera una necesidad, o todo lo que consideráramos un derecho, estuviera incluido entre los servicios públicos. Por ejemplo, no nos gustaría que entre las cooperativas hubiera distintos seguros de sanidad y que unos cubran unas cosas y otros otras. Es mejor que todo se cubra a todos. No queremos que nadie se muera por no haber acertado a la hora de elegir un seguro sanitario.

Gracias al tempo y al origen descrito de los impuestos, el mercado negro será pequeño. A cambio de ese 10% sobre el sueldo un ciudadano tiene acceso al paro y a los tempos que duran entre 12 y 14 meses: es un buen trato. Legalmente no se perseguirá a quien no monte oficialmente una cooperativa y viva con los tempos que caducan al final del trimestre, pero está de forma natural muy desincentivado. Además, los consumidores que compren de esta manera no tienen garantía, ni ticket, lo que también desincentiva esta modalidad. Sin embargo, no debe perseguirse, porque ayudará a probar nuevos posibles negocios o a ganarse un extra si se desea algo de forma excepcional.

Una propuesta más concreta de planificación descentralizada

Dejemos que las cooperativas pongan los costes (los precios los fijan ellas). Al acabar el mes sólo hay que ver los tempos conseguidos por las cooperativas y comprobar si han mejorado o no respecto al mes anterior para repartir los incentivos municipales.

Las cooperativas podrán unirse con otras cooperativas formando confederaciones según las cuales los incentivos se calculen usando los resultados conjuntos. Esto complica ciertos cálculos para las asambleas, pues puede haber confederaciones intermunicipales, pero incentiva la cooperación de cooperativas mientras cada una de ellas lo considere beneficioso.

Las propias cooperativas envían los tempos a sus empleados bajo las restricciones de salario mínimo y máximo y que la suma de los salarios coincida con lo que se permite repartir: normalmente un salario medio por cada trabajador. La pequeña desigualdad que puede surgir, unos cobrando un 15% más que la media y otros un 15% menos como máximo (por ejemplo) es algo que nos podemos permitir. Además de incentivos individuales, tendremos incentivos colectivos para cooperativas (permitir dar desde el municipio un 10% más o un 10% menos de sueldo a los cooperativistas según la demanda). Aquí vemos que el máximo que podrá repartir una cooperativa en tempos para sueldos es el 110% del sueldo medio multiplicado por el número de cooperativistas.

Todo lo que los ciudadanos van a percibir gratuitamente en el ejemplo de este texto, como la sanidad, también tiene unos tempos asignados. Pero su forma de tener en cuenta la demanda no es con tempos sino interna. Los tempos de un hospital van a ir a cooperativas que nada tienen que ver con los Servicios Públicos Universales a través de sus compras, por lo que las contrataciones también formarán parte del día a día de un hospital. La autogestión de estas cooperativas de carácter público y gratuito se llevará a cabo de la misma forma que en el resto de las cooperativas, aunque la demanda no se medirá en tempos u horas agregadas sino con otros métodos como la medida de tiempos de espera de pacientes, o el porcentaje de éxito de las intervenciones médicas. A partir del nivel municipal las asambleas de los Servicios Públicos Universales estarán formadas a partes iguales por los delegados de los trabajadores y los delegados de las asambleas políticas para garantizar el control democrático de los impuestos de los ciudadanos.

En este sistema cabe destacar que, si se elige acabar con la existencia de la deuda, las horas de trabajo agregadas utilizadas en productos o servicios finales (los que compran los ciudadanos y no las cooperativas) deben coincidir con las horas que trabajan todos los integrantes de esta sociedad. Las horas agregadas finales nos dan un límite objetivo para nuestra contabilidad. Esto, junto a su caducidad, hace que el valor del tempo sea muy estable en el tiempo.

Más sobre los tempos

Como ya hemos mencionado antes, todo el efectivo que se saca del banco tiene como fecha de caducidad el final del trimestre más cercano, para evitar el mercado negro y el fraude. Aquí habría que hacer que en las dos últimas semanas se pudiera sacar efectivo del siguiente trimestre (para evitar colas) y las cooperativas aceptarían tempos del siguiente trimestre durante esas dos últimas semanas. De esta manera el efectivo está pensado para gastar, no para acumular, y así el trabajo en negro se ve muy desincentivado. Otra característica clave para evitar un mal uso de los tempos es que no mantengan cambio en las cooperativas. Si quieres pagar con efectivo debes llevar el dinero justo (o pagar de más claro). Con eso en mente, y teniendo en cuenta un cambio aproximado de 1 tempo = 40 euros, yo aconsejaría tener billetes de 1 cento (0.4 euros), 10 centos, 1 tempo, 2 tempos y 5 tempos. Tener más tipos de billetes podría hacer el pago en efectivo innecesariamente complicado, pero se podría hacer. Todo el dinero está compuesto por billetes, pues se van a destruir al final del trimestre y no tiene sentido hacer monedas que duren tan poco.

El pago con tarjeta, como ya es habitual, sería mucho más cómodo. Las tarjetas pagarían automáticamente con los tempos que antes se fueran a caducar. De hecho, al sacar el dinero en efectivo del banco, este también te daría de los tempos que antes se fueran a caducar. Así que, en resumen, siempre que pagues vas a utilizar los tempos que antes vayan a caducar de forma automática.

Mercado sin lucro

Otra forma de percibir la planificación descentralizada sería como un mercado donde se ha eliminado el lucro de los capitalistas. El sistema propuesto incluye ciertas características del mercado, como el libre intercambio de bienes y servicios entre cooperativas y entre ciudadanos y cooperativas. El mercado, en su definición más amplia, no incluye el lucro de las empresas. Con esto en mente la planificación descentralizada puede considerarse un sistema de mercado sin propiedad privada de los medios de producción y sin lucro.

Tanto el concepto de planificación como el de mercado están fuertemente asociados a una forma concreta de economía en la mente de la mayoría de nosotros. Los que tengan un particular rechazo al actual concepto de mercado libre, a la enorme desigualdad generada, a la tiránica jerarquía de las empresas y en general a la propiedad privada de los medios de producción, considerarán particularmente malo que este sistema pueda ser considerado un mercado. Sin embargo, cabe preguntarse si esto no es simplemente debido a las asociaciones que hacemos en nuestras cabezas. Las peores características del mercado se han eliminado, ¿Por qué no quedarnos con lo demás? Los mismo pasa en el sentido contrario. Para los capitalistas el mercado es la única forma de economía razonable. Sólo por haber elegido el nombre de planificación descentralizada sé que va a haber muchos que no van a molestarse ni en pensar si el modelo económico propuesto es viable o no. No tiene nada que ver con la experiencia o el conocimiento, las palabras están demasiado cargadas para evaluar los conceptos. Probablemente debería intentar encontrar un nombre que incluya tanto las características de la planificación (planificación a grandes rasgos de la economía desde las asambleas anidadas, inversión e innovación democrática, servicios públicos gratuitos…) como las del mercado (decisión de producción y precios por parte de las cooperativas, incentivos para aumentar demanda y productividad, planes fuertemente descentralizados debido a la independencia de las cooperativas…). No sé cómo podría mejorar más el modelo económico sin terminar dejando que una élite elegida democráticamente moviera toda la economía y por tanto manteniendo a los trabajadores en una posición de obediencia (parecida a la que tienen ahora frente al dueño de la empresa en la que trabajan).

Además de lo ya mencionado esta propuesta económica tiene algunas características positivas tanto para el ciudadano como para el mercado que permiten una mejor planificación. Al encontrarnos con un tope en la cantidad de tempos a gastar, tanto debido a que se reparten proporcionalmente al número de horas de trabajo que los ciudadanos aportan como a que caducan, la estabilidad de esta moneda es muy grande. Sólo cambiarán los precios si hay prohibición o agotamiento de ciertos recursos y los sustitutos son más caros o si se aumenta la productividad gracias a la tecnología. Ambas razones para cambiar los precios son compatibles con nuestros valores y no permiten que nadie se aproveche para enriquecerse ilícitamente.

Cómo evitar abusos al sistema

Para que la mayoría esté de acuerdo con cosas como una moneda que caduca y un sueldo máximo, tenemos que poder garantizar que estas normas se cumplan.

¿Cómo evitar que las cooperativas cojan tempos a punto de caducar de alguien, los procesen en el banco como ingresos y se lo den a ese ciudadano para evitar que su dinero caduque? Las cooperativas no deberían manejar tempos en efectivo. Actualmente podrían hacerlo todo con tarjeta y no podrían hacer transferencias a un ciudadano salvo para los sueldos, que están limitados. Si por alguna razón no hubiera tarjetas las cooperativas harían transacciones bancarias para pagos grandes y usarían cheques para pagos más pequeños. Estos cheques los vendería el banco a las cooperativas con el código asociado a la misma, el importe escrito en cada cheque y el nombre del miembro de la cooperativa que los puede usar. Como son personales valdría con enseñar el DNI para efectuar el pago. Para mayor seguridad, si una cooperativa no pide el DNI al cobrar con un cheque, podría ser sancionada. Estos cheques caducarán igual que los tempos, dentro del trimestre en el que se compren, y permitirían el seguimiento del lo gastado por la cooperativa.

Podría suceder que en las cooperativas que reciban muchos tempos los cooperativistas los cojan y los puedan gastar ese mismo mes, incrementando de forma ilícita su salario. Si queremos que no se puedan reutilizar, quizá lo más sencillo fuera que los bancos vendieran cajas de tempos de uso obligatorio para que las cooperativas las mantuvieran, pero no pudieran abrirlas, y luego se enviaran periódicamente al banco para el recuento de tempos y el ingreso en la cuenta de la cooperativa. Los ciudadanos sólo tendrían que ver que realmente los cooperativistas introducen los billetes en la ranura de esas cajas para estar seguros de que no están cobrando de más de forma encubierta. Con esta medida la inspección oficial podría ser simplemente pasearse por tiendas para comprobar que se usan dichas cajas, una forma sencilla de comprobar que todo el mundo cumple.

Otras medidas útiles:

  • Inspecciones periódicas y aleatorias. Al igual que ahora, las cooperativas deberán mantener los tickets, facturas y contratos del último año por si hay una inspección. Si se encuentra fraude con los tempos se podría sancionar económicamente a toda la cooperativa y afectar al sueldo de todos los cooperativistas. Lo principal es evitar que varias cooperativas conspiren para ahorrar más de un año fingiendo compraventas entre ellas: con una inspección esto es fácil de descubrir. En general se revisarán transacciones en las que una cooperativa compra a otra y esta a su vez a la misma. Aquí es probable que haya intento de fraude.
  • Normas que eviten la devolución del dinero (salvo cierre de la cooperativa o denuncia) para evitar aumentar la duración de los tempos de forma encubierta. La idea sería que todas las devoluciones tuvieran que hacerse a cambio de otro producto de la cooperativa.

Además de estas normas hay que tener en cuenta la presión que ejerce la competencia entre cooperativas. La inversión en mejoras o aumentos de la producción está muy incentivada en comparación con el ahorro, pues si en lugar de mejorar guardas el dinero tus competidores acabarán superándote en calidad o en precio y tu demanda caerá.

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