La sostenibilidad

En la actualidad nos enfrentamos a problemas de sostenibilidad tanto en las fuentes de recursos como en los sumideros de nuestros desechos. Nuestro avance tecnológico ha permitido una transformación de nuestro ecosistema sin precedentes y el sistema capitalista ha impuesto una aceleración sin fin al uso de recursos y la creación de desechos. No hay forma de frenar el crecimiento económico en este sistema sin aumentar el paro, la pobreza y la exclusión social, entre otras cosas. No es una cuestión de que no haya suficiente para todos, la cantidad de recursos ha aumentado mucho más rápido que la población en el último siglo. Sin embargo, sin una forma de distribuir estos recursos entre los ciudadanos y las empresas de forma justa, la explotación de la Tierra nunca será suficiente.

Necesitamos librarnos de la deuda, del interés compuesto. Necesitamos una economía capaz de crecer, estar estacionaria o decrecer sin que eso suponga que una enorme cantidad de personas vivan por debajo de lo razonable. La actual gestión de la tierra, de las infraestructuras y los medios de producción, junto con el mercado libre, nos ha situado en una posición de enorme progreso material y tecnológico, pero no social. Podemos hacerlo mejor.

Por supuesto sin propiedad privada y con una democracia ideal también se puede caer en situaciones insostenibles. Aquí la cuestión no es tanto que no te pueda pasar como la facilidad para soportar una vuelta a la sostenibilidad. Siendo necesaria una fuerte disminución de los combustibles fósiles el reparto del trabajo y de sus frutos entre todos los ciudadanos hace que el miedo al paro o a la pobreza no impidan una acción decidida. Todos podrían tener un poco menos al final del día, pero nadie se enfrentaría a una situación imposible en la que decidir entre su presente y el futuro de sus hijos.

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