Inversión, innovación y política

La inversión principal se llevará a cabo desde la política. Esto no impide que las cooperativas inviertan en nuevos productos o en mejorar su productividad para coger más demanda. Sin embargo, decidir crear nuevas cooperativas que necesiten inversión, decidir cuánto invertir en educación o en sanidad y decidir cuánto dar a cada sector son cuestiones políticas.

Entre todos decidiremos en qué sectores hay que invertir más y en cuáles menos y qué objetivo queremos que tengan esas inversiones. Después se pueden utilizar datos de demanda, encuestas y ferias democráticas, comisiones de expertos o cualquier otro método para decidir exactamente a qué se dedica cada inversión. Una parte de lo que se decida invertir en un sector puede ir simplemente proporcional a la demanda del momento. Otra parte podría ir a lo que comisiones de expertos del sector decidieran. La última podría decidirse con una encuesta o un concurso en una feria. En las cooperativas ya creadas esto sólo se podría usar para I+D.

Un porcentaje de las inversiones irían a crear nuevas cooperativas en estos sectores. La decisión de cuál es ese porcentaje también es política. De ese porcentaje unas cuantas cooperativas se crearían a partir de las cooperativas con más demanda (cuyos trabajadores quisieran hacerlo). Otras cooperativas surgirían de voluntarios que hicieran sus propuestas a una comisión de expertos del sector. Por último, se premiaría al ganador o a los ganadores de concursos de proyectos en ferias (aquí votaría quien acudiera a la feria, no sólo expertos) con la creación de una cooperativa para llevar a cabo el proyecto. Como vemos la iniciativa individual toma gran importancia, pero la dirección en la que invertir es una decisión que se toma entre todos.

Asambleas anidadas e inversión

El principal punto de unión entre la economía y la política es la inversión en cooperativas. Como ya hemos visto, elegimos en los Planes Generales un porcentaje de los tempos para dedicar a inversión en cada sector o subsector. También decidiremos en qué porcentaje esa inversión se lleva a cabo en concurso competitivo según aumentos de demanda en el último año, según ferias democráticas o según comisiones de expertos del sector en cuestión. Por supuesto se podrían elegir más métodos para hacer la inversión, pero es más práctico profundizar en estos que hacer una lista más extensa.

La inversión según aumentos de demanda en el último año requerirá que las cooperativas que lo deseen hagan un plan de inversión para aumentar su producción o su productividad. Estos planes deben incluir los tempos mínimos que requieren para llevar a cabo la inversión. Si estamos hablando de nuevas máquinas, el mínimo será lo que cueste la máquina más barata. Como el alquiler de máquinas será muy habitual en este sistema, el mínimo será el alquiler durante el tiempo que se tarde en ver si compensa la inversión. Si pensamos en contratar a una cooperativa de I+D para que nos ayude a mejorar, el mínimo será el precio mínimo que haya pedido esa cooperativa. Si la cuestión es el testeo de nuevos materiales y productos, quizá el mínimo pueda ser mucho más bajo. En cualquier caso, cada cooperativa sólo puede enviar una propuesta de inversión al concurso competitivo por aumentos de demanda. En principio este concurso se hará una vez al año, aunque cada sector lo puede hacer en un momento del año diferente. Una vez la Comisión de Inversión (CI) del municipio tiene esta información y los aumentos de demanda del último año puede repartir los tempos. Se colocan las cooperativas en orden, siendo la primera la que más ha aumentado demanda el último año y la última la que menos. Después se mira lo que han pedido las cooperativas y en caso de no haber tempos suficientes para todos los proyectos se eliminan los proyectos empezando por los últimos, hasta poder llegar al mínimo pedido por todos los no eliminados. De esta forma las cooperativas con mayores aumentos de demanda tendrán garantizada esta inversión. Para que no se pasen a la hora de pedir, una cooperativa no puede pedir más de un porcentaje del total de inversión del sector o subsector, digamos el 10%, aunque este número se podrá cambiar desde la política.

Tanto para las ferias como para las comisiones de expertos de cada sector hace falta que los sectores se organicen. Como cada vez que necesitamos la cooperación de un gran número de personas, utilizaremos las asambleas anidadas. Las cooperativas ya utilizan esta estructura interna, por lo que desde la asamblea de dirección de la cooperativa se enviará un delegado a la siguiente asamblea anidada del sector. Dependiendo del sector, habrá más o menos asambleas anidadas, lo importante es llegar a una asamblea (el comité de expertos del sector) capaz de organizar tanto la comisión de feria como la inversión a través de la comisión de expertos.

La comisión de feria se encargará de organizar, con un pequeño porcentaje de los recursos de inversión, una feria abierta a todo el mundo. Aquí ciudadanos y cooperativas montarán puestos, harán presentaciones, demostraciones de nuevos productos y propuestas e intentarán ganarse el voto de los asistentes. Pongamos que cada asistente puede votar hasta siete proyectos. Al final de la feria se colocan los proyectos por número de votos (el primero el que tiene más votos) y se miran los tempos que requieren todos los proyectos votados. Como normalmente se pedirán más tempos que las totales que puede repartir la feria, se van quitando de la lista las propuestas menos votadas hasta conseguir financiar los proyectos más votados. Cada cooperativa o ciudadano sólo puede presentar un proyecto. Esta forma de inversión permite crear nuevas cooperativas usando los votos directos de los asistentes. Las ferias no tienen por qué ser de un solo sector, todos los sectores podrían organizar ferias generales conjuntas.

La comisión de expertos atenderá proyectos de ciudadanos o cooperativas relacionados con su sector y podrá decidir libremente cómo distribuir los tempos que le corresponden. Sin embargo, si la cooperativa de uno de los miembros de la comisión se presenta a la inversión, este miembro no podrá participar de la valoración de la propuesta de su cooperativa. Esta forma de inversión también permite crear nuevas cooperativas. Desde la política se establecerán criterios que estos expertos deberán tener en cuenta, por ejemplo, los relacionados con la sostenibilidad serán muy importantes. Esta inclusión de los objetivos de los Planes Generales en la inversión se hará siempre que sea posible, y de hecho podrían estar presentes delegados de las asambleas políticas y participar de la votación, pero no podrían ser más del 50%, pues esto es una comisión de expertos, no política.

La comisión de expertos recibirá la valoración del municipio de lo que la gente ha pedido desde las asambleas políticas para que sea tenido en cuenta. Además, la CI puede hacer un filtro de las propuestas según el plan general en marcha, tanto antes de la comisión de expertos como antes de la feria. Aparte del plan general los distritos serán los encargados de pedir opinión a las asambleas inferiores tanto de las cooperativas que consideran necesarias como de las cooperativas que consideran más prescindibles para matizar el plan, ya que este plan podría haberse hecho hace años y no reflejar las necesidades actuales.

Planes para nuevas cooperativas

Al proponer una nueva cooperativa los fundadores deben hacer un plan de inversión y una lista de hitos y objetivos a cumplir a lo largo del plan de inversión. Al terminar el plan de inversión esta cooperativa debería ser capaz de cubrir sus gastos con su demanda. Los incentivos para estas cooperativas deben estar relacionados con el cumplimiento del plan de inversión, no con la demanda de sus productos o servicios.

Si la cooperativa no va cumpliendo hitos y objetivos pueden retirarle la inversión. De esta manera los fundadores y todos los trabajadores de esta cooperativa tienen los incentivos adecuados para hacer un buen trabajo tanto al pensar el plan de inversión como al ejecutarlo.

Reparto de terrenos e infraestructuras entre cooperativas

La lógica general que vamos a seguir para distribuir tanto los terrenos como las infraestructuras se basará en no quitar ninguna de las dos cosas a una cooperativa a no ser que esta cooperativa no pueda pagar el alquiler correspondiente al municipio. De esta forma, cualquier cooperativa que esté funcionando correctamente tiene garantizado el mantenimiento de su fábrica o sus cultivos sin que nadie la moleste.

Si una cooperativa necesita una nave más grande o más tierras para cultivar puede buscar entre las alquilables y así extenderse. Si quiere unos terrenos o una fábrica que ya está ocupada por otra cooperativa deberá convencer a esa cooperativa de mudarse (pagando la mudanza, como mínimo) y entonces podrá alquilar esto sin problemas.

Nada impide además que una cooperativa haga obras para expandir la fábrica en la que ya se encuentra si cuenta con el permiso del municipio. Como los cooperativistas no pueden beneficiarse de forma directa sin aumentar la demanda, tienen todos los incentivos para reinvertir en la cooperativa y mejorar las instalaciones.

Asambleas anidadas y cierre de cooperativas

Hay dos métodos principales para que una cooperativa cese su actividad. El primer método es que sean los propios cooperativistas los que decidan que no merece la pena continuar la actividad y por tanto busquen trabajo en otras cooperativas. Este método no requiere ninguna intervención externa, y se dará de forma natural al bajar mucho la demanda, pues ganarán menos tempos. Además, la falta de valoración del municipio, razón por la cual cae la demanda, llevará también a los cooperativistas a buscar sitios mejores.

El segundo método se lleva a cabo desde la CI, que podrá decidir sobre el cierre de cooperativas de cada sector. Si hay cooperativas que están bajando notablemente su demanda y no llegan con sus tempos, pero no deciden dejarlo, es posible que sea necesario intervenirlas desde la política para no perder recursos en cooperativas que nadie valora. Se cerrarán las cooperativas que lleven un tiempo gastando más tempos de los que pueden cubrir con su demanda (pueden gastar de más porque el municipio cubrirá siempre que los cooperativistas lleguen al sueldo mínimo).

Al cerrar una cooperativa las máquinas que pertenecían a dicha cooperativa se venden para financiar al municipio. También es posible que la cooperativa venda las máquinas antes de cerrar o que fueran alquiladas. Esto último es de hecho lo más probable en este sistema, alquiler con mantenimiento incluido.

Autónomos

Para cooperativas de muy pocas personas y muy poca inversión no debería ser necesario competir con el resto de las cooperativas por la inversión. En este caso podría permitirse iniciar una cooperativa sin ninguna inversión (la inversión inicial la pondría el propio ciudadano) y tendría las mismas normas que cualquier otra cooperativa, incluyendo incentivos por aumento de demanda. De esta manera, un fotógrafo puede intentar vivir de su profesión de forma independiente y la iniciativa individual se queda con un importante espacio que requiere muy poco del resto de la sociedad.

Inversión en sostenibilidad

Una vez tienes una economía igualitaria y democrática es hora de pensar en sostenibilidad. Hay diferentes técnicas que se pueden utilizar, y todas ellas se benefician de un planteamiento donde el ingreso de los trabajadores no peligra si dejan de poder hacer un trabajo perjudicial para el medio ambiente.

Como en el resto de la economía, nos gustaría que la autogestión de las cooperativas fuera clave. Para ello estas cooperativas podrían hacer planes de sostenibilidad que enviar cada trimestre a las Comisión de Sostenibilidad (CS) de su municipio. Estos planes deberían incluir las condiciones originales de producción, los pasos dados hasta entonces hacia la sostenibilidad, los hitos conseguidos concretamente en el anterior trimestre, las metas a conseguir a corto, medio y largo plazo, y las medidas que se quieren tomar para lograr esos objetivos.

¿Qué podrían incluir estos planes de sostenibilidad? Se pueden incluir medidas de proximidad, como elegir productores locales para abastecerte. Se puede hacer un uso responsable de los recursos, usando de insumos los desechos de otra producción o vendiendo tus desechos a otras cooperativas para que les den uso. Se pueden utilizar energías y materiales renovables. También reducir el uso de energía y materiales necesarios. Se pueden imponer métodos para aumentar la durabilidad y reparabilidad de los productos. Se puede tender hacia cooperativas de uso colectivo de productos (lavanderías, bibliotecas, almacenes de herramientas de alquiler…) que no sólo permitirían producir menos sino también ahorrar espacio en las viviendas. Además, este sistema incentiva el alquiler sobre la propiedad (para vehículos, tierras de cultivo personal, salas de fiestas o para actividades…) de forma que el mantenimiento depende de los expertos y la durabilidad es clave para ellos.

Todos estos planes de sostenibilidad suponen cambios relativamente pequeños del modelo de negocio de las cooperativas. Sin embargo, hay sectores como la energía o el transporte que van a necesitar cambios muy profundos y sus planes de sostenibilidad lo van a reflejar. Para estas cooperativas lo mejor es la reducción de su producción y la adaptación a otros modelos de negocio. Además, esta reducción debe ser paulatina, para permitir que el resto de las cooperativas también se adapte a un menor insumo de combustibles fósiles, por ejemplo.

Una vez tenemos todos estos planes la CS debe valorar los objetivos, lo conseguido en el último trimestre, y las medidas a futuro (primando lo que se haya hecho en el último trimestre) para premiar los esfuerzos en sostenibilidad. Esta valoración puede resultar algo subjetiva, pero merece la pena incentivar la sostenibilidad de forma específica pese a ser muy difícil la valoración de los resultados. La CS puntuaría a las cooperativas del 1 al 10 y haría visitas aleatorias para comprobar la veracidad de las afirmaciones de los planes de sostenibilidad. Al 50% con mejor calificación se le premiaría con tempos. Por ejemplo, a las cooperativas dentro del primer 10% se les podría dar un 50% de lo presupuestado para este tipo de inversión. Del 10% al 30% un 30% de los tempos previstos y del 30% al 50% el resto. Estos tempos se usarán para aumentar la demanda y así los trabajadores terminarán percibiendo más tempos. Si no hay mejoras las cooperativas no se llevarán tempos y de hecho estos se usarán para crear cooperativas sostenibles. Además, si una cooperativa no hace nada por mejorar su sostenibilidad, es perjudicial para el medioambiente o incluso empeora en lugar de mejorar en cuestiones de sostenibilidad la CS dará dos avisos y luego podrá cerrar la cooperativa (como vemos aquí pueden pasar nueve meses hasta cerrarla). Debido al poder de esta comisión, la asamblea municipal tendría que cambiar a la mayoría de sus integrantes cada trimestre.

Educación pública

Entre los Servicios Públicos Universales que podríamos elegir mantener encontramos la sanidad, la educación y la justicia. Ahora mismo estos servicios ya son públicos y gratuitos en muchas partes del mundo, por lo que sólo mencionaremos lo que se podría añadir en este sistema.

Merece la pena centrarnos en una inversión muy importante para la sociedad: la educación. Nos gustaría facilitar el mantenimiento de los niños e incentivar sus estudios. ¿Cómo podríamos hacerlo? Para mantener a tus hijos podrías recibir unos tempos adicionales cada trimestre que pueden salir de la inversión en educación y equivaldrían a un 7% del sueldo medio por hijo. Estos tempos adicionales los gestionan los adultos hasta los 14 años (esta edad será una cuestión política), donde una parte pasa a estar bajo el control del adolescente. Conforme se va llegando a la mayoría de edad esta gestión va aumentando hasta el 100% de esos tempos.

El estudiante, a partir de los 16, puede elegir seguir estudiando o trabajar. En caso de seguir estudiando se decidirá qué puede estudiar según sus preferencias, méritos y puestos disponibles para esos estudios. A partir de los 18, el estudiante puede elegir vivir en una residencia de estudiantes. Se le dará sólo un 40% del sueldo medio por estudiar (mientras apruebe), pero no tiene que trabajar apenas. Digamos unas 8 horas de trabajos para el campus a la semana. Dentro de la residencia habrá cantina barata para los residentes (en la que trabajarán los propios estudiantes), así tener pocos tempos no les dejará sin lo básico.

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