Características deseables

El futuro ya no es lo que era. Solía albergar nuestras esperanzas, pero ahora está lleno de nuestros temores. Sin embargo, todos intuimos que un mundo mejor es posible. Un mundo sin pobreza donde tengamos derecho a trabajar y obtener lo que necesitamos. Un mundo donde la sostenibilidad no tenga que competir con la economía. Un mundo democrático donde podamos participar de todas las decisiones que nos afectan.

A la hora de construir un mundo desde cero hay que tener claro que lo que se proponga no va a contentar a todos. Hay muchas personas que pensarán que se están cambiando cosas que no están mal. Si no hay quien piense eso claramente no se han propuesto cambios lo suficientemente profundos. Otros simplemente pensarán que exponer otro sistema con demasiado detalle no tiene sentido. Sin embargo, es muy difícil juntarse para cambiar las cosas sin una meta común. Ser capaz de visualizar un mundo mejor, aunque sea sólo su esqueleto, nos ayudará a dirigirnos al mismo. Aunque más tarde daremos detalles de la implementación (algunos de los cuales seguro son mejorables) ahora hay que discutir qué queremos que un mundo mejor incluya.

Empecemos por lo que ya tenemos. Hay cosas en nuestro sistema que son dignas de ser incluidas. Gran parte de nuestra economía está controlada por la oferta y la demanda. No hacen falta comisiones ni expertos planificadores para esto, es básicamente automático. Para gran parte de las cosas nos gustaría incluir mecanismos automáticos que dirijan la economía según la demanda de las personas. Estos mecanismos automáticos ejercen un poder blando e impersonal y tanto los productores como los consumidores cambian los equilibrios con sus acciones. En la medida de lo posible, tanto en la economía como en la política, hay que mantener ese control blando. Las personas deben tener fácil elegir hacer lo mejor para todos. En el mundo actual hay gran variedad de productos y servicios entre los que elegir y, aunque menos prioritario, es algo a mantener para que la demanda guíe a la economía. Si no hay donde elegir la demanda no puede cambiar. Además, todos queremos poder darnos ciertos lujos de vez en cuando. Esto es algo que merece la pena mantener.

Siguiendo con la economía, pero pasando al campo de la producción, también surgen cosas que hay que mantener. Poder elegir profesión, poder cambiar de trabajo si se ofrece uno que nos gusta más y poder estudiar lo que nos interese son características esenciales. Todas las cosas que he mencionado que debemos mantener en el sistema actual no están garantizadas, hay que asegurarse de que en un mundo mejor todos podamos disfrutar de ellas.

A nivel político lo más interesante a mantener es la libertad de expresión, que no se persiga a nadie por sus ideas (suponiendo que estas ideas respetan al resto de personas). La libertad de expresión actual es cuestionable, pero sin duda ha sido peor en el pasado y hay que avanzar en la dirección de la mayor libertad de expresión posible.

¿Qué hay que añadir o mejorar notablemente en el nuevo sistema? Lo primero sería acabar con la pobreza. Es absurdo que tengamos los recursos a nuestro alcance y por nuestra forma de distribuirlos haya tantas personas sufriendo y tanto potencial desaprovechado. Lo siguiente sería crear una economía compatible con la sostenibilidad. Nuestro actual sistema empuja hacia el crecimiento infinito y un sistema sostenible debería funcionar en estado estacionario o incluso decreciendo. Además, debemos crear una política más participativa y menos divisoria, una verdadera democracia.

Nos gustaría que la educación que puedes alcanzar dependa de lo que quieres, de tus capacidades y de tu esfuerzo; no de los recursos de tu familia. Queremos sanidad universal y una justicia orientada a la reforma y no al castigo.

El mundo que propongamos debe ser simple para que sea cómodo vivir en él, pero suficientemente complejo para permitir muchos estilos de vida. La diversidad no es negociable.

La gestión de tu vida personal, profesional y política debe ser lo más autónoma posible. En las tres facetas hay que hacer convivir tus necesidades y deseos con los de los demás, pero debemos tener la capacidad de influir en estas decisiones de forma justa. La autogestión nos debe guiar para crear estructuras participativas allá donde las personas tengan que colaborar. Todo el mundo debe poder participar de las decisiones en proporción a cuánto estas decisiones les afectan. Sin duda esto es difícil de cumplir a la perfección, pero es algo a lo que aspirar.

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